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ENRIQUE MARTINEZ SOBRAL

Por: Guatemalapositivamente | Publicado: 15/07/2011 04:52 |
Naci en la vecina Repblica de Guatemala en 1875. Durante varios aos prest servicios al gobierno de México en la Secretara de Hacienda y Crédito Pblico, cuando dicha dependencia del Ejecutivo estaba bajo direccin de don José Yves Limantour. 
   Escribi algunas novelas de buena calidad, segn opinin de los crticos. Posteriormente se dedic al estudio de la economa poltica y de los problemas econmicos de México. Su obra principal, Principios de Economa, fue en su tiempo un excelente tratado sobre la materia y libro de texto en la Escuela Nacional de Jurisprudencia. En dicha obra se advierte la influencia de Carlos Gide, distinguido cooperativista y solidarista francés. Los Principios de Economa todava ahora pueden leerse con provecho, particularmente en la parte relativa a la historia econmica de México. 
   Otros dos de sus libros merecen mencin: La reforma monetaria y Estudios elementales de legislacin bancaria. Adems el "Apéndice" a la obra de Gide titulada Las instituciones de progreso social, que el propio Martnez Sobral tradujo a nuestra lengua en excelente prosa. 
   Dej de existir en 1950. 
   Para Enrique Martnez Sobral la economa es una ciencia concreta y se la puede comparar, al menos en algunas de sus manifestaciones, a las ciencias naturales; el capital es el legado de las generaciones, que con él se trasmiten la civilizacin; y el trabajo debe considerarse como el esfuerzo del hombre sobre los elementos naturales para incorporarles alguna utilidad que satisfaga necesidades. La demanda -dice el autor- es la expresin del deseo social efectivo de adquirir un satisfactor cualquiera, y la oferta representa la cantidad de ese satisfactor con que la sociedad cuenta en un lugar y tiempo determinados. No es Martnez Sobral un economista académico de la escuela ortodoxa, y a menudo se advierte en su obra al crtico social. En su opinin, son indudables las imperfecciones del régimen capitalista, cuyas excelencias ya no es posible preconizar a menos de ser ciego de nacimiento, pues no es cierto que espontneamente se establezca un orden econmico inmejorable.
 
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